18 de marzo de 2011

Capítulo 20

Finalmente, realicé mi viaje que solo duró un par de días. Creo que no es necesario contar demasiado sobre el mismo, no tiene mucha importancia. Consistió en llenar un par de cajas con mis cosas, mi ropa, y algunos recuerdos que quise llevarme de la casa de mis padres… la casa de mi infancia. Aproveché a visitarlos a ellos, a despedirnos de alguna manera, ya que nada sería igual desde ese momento. Mi madre lloró (como era de esperar), ella siempre había sido muy sensible en lo que a mí respecta, al ser yo hija única. Mi padre no pudo contener la emoción, lo que me sorprendió un poco. Debo decir que tuve unos segundos de duda en ese momento, es decir, estaba dejando toda mi vida atrás… absolutamente toda mi vida, todos mis recuerdos, no era cosa fácil. Pero como dije, solo fueron unos segundos de duda, ya que de otra manera no estaría contando esta historia.

Al segundo día, fui caminando a casa de mi mejor amiga, Karen. Pero luego me di cuenta de que no había sido buena idea, porque me crucé con adolescentes que me miraron, hablando entre ellas… sin duda alguna me habían reconocido. Eso no fue lo peor, sino que una cuadra antes de llegar a lo de Karen, dos chicas de unos 15 años me vieron y gritaron cosas como ‘Joe es mío!’ ‘Es nuestro, zorra’, mientras yo apuraba el paso y trataba de no llamar más la atención. Era increíble como la internet podía hacerla a una conocida internacionalmente en pocos días… no quería imaginarme las cosas que habían inventado los blogs y esas páginas de famosos sobre mi relación con Joe. Relación… que si vamos al caso, todavía no era formal, ni siquiera para mí. Agradecí que esas chicas no hubieran sido más agresivas, y toqué el timbre ante la puerta tan conocida de mi amiga. Ella sabría que iría, pero sin embargo salió y me dio ese abrazo de oso que había estado esperando por tantos días. La vida de una chica sin una mejor amiga, no está completa; y eso pude saberlo en ese preciso instante de mi vida… a punto de separarnos pude valorar cada minuto en su compañía, cada risa, cada llanto, cada charla habían sido y serían únicos.
Ese día derramamos varias lágrimas, sinceramente, más mías que suyas, pero también  reímos y tuve la oportunidad de contarle con detalles mi nueva vida con Joe. Los Jonas me habían dicho que cuando quisiera ver a mi amiga, podía invitarla sin problema que ellos se encargarían de todo, tenían lugar de sobra, así que podría quedarse como una huésped de la familia. Eso la puso muy contenta, porque no quería perder nuestra relación y yo tampoco. Yo sabía que ella estaba algo celosa de mí, muy en el fondo aunque no se le notara, y podía entenderla, ¿quién podría no tener algo de envidia a una chica que había besado a uno de los hombres más famosos y perfectos del mundo?. Me pregunté si Nick no querría una cita con ella y me prometí preguntarle al volver a Estados Unidos… pero eso es otro capítulo que más tarde contaré.

Me ocupé también de mis estudios, que dejaba por ahora, aunque esperaba retomarlos más adelante, de ser posible en Estados Unidos. Sabía que no sería fácil para mí, pero quería completar mi carrera y me convencí de poder lograrlo en algún tiempo.

En fín, fue un viaje como de bisagra… pude separar mi vida en dos partes, una que dejaba atrás con algo de pena, pero otra que comenzaba llena de ilusiones… y por supuesto con Joe Jonas a mi lado.

1 de marzo de 2011

Capítulo 19

El lunes, tan odiado, llegó antes de lo previsto. Joe había comprado un boleto de avión solo para mí, porque él no iba a venir conmigo… esa decisión la habíamos tomado con la ayuda de mamá y papá Jonas, que opinaban que sería una locura que su hijo me acompañara, con el escándalo que armaría eso en mi país. A mí por supuesto que la idea no me gustaba, pero tuve que admitir que tenían razón. Además, me iba solo por un par de días y luego sí, tendríamos todo el tiempo del mundo para estar juntos.

La familia Jonas ya se había ocupado de todo el trámite que se tenía que hacer para traer todas mis cosas conmigo; porque yo de esos temas, no tenía idea. Todos eran tan amables y atentos que supe que nunca tendría un problema con ellos. Como no lo había tenido al momento de conocer a Denise, un par de días después de que llegamos. Yo había tenido un miedo absurdo a que no me aceptara o me mirara raro (sepan que a veces me porto como una paranoica, en diferentes situaciones). Pero ella se comportó como creo que lo hizo  con todas las anteriores novias de su hijo… debo decir que ya debía ser una costumbre que Joe llevara chicas a casa. Aunque claro, ahora, siendo tan famoso, todo era diferente. La cuestión es que me trató muy bien, y compartimos una agradable cena familiar en la que estaban todos: Ella y su esposo, Kevin y Danielle, Nick (que seguía soltero!), Frankie, Joe y yo. Fue una noche hermosa, porque después de cenar, Joe me llevó a caminar por la playa… y aunque hacía algo de frío, fue mágico. Recuerdo cada instante y se me salen las lágrimas solas, simplemente fue un momento perfecto:

Después de la cena, nos fuimos en el jeep de Joe, y yo pensé que directamente nos íbamos al departamento; pero me equivocaba. Yo todavía no me ubicaba demasiado en Los Angeles, pero no era tan estúpida como para no distinguir que nos dirigíamos a la playa. Él se detuvo y, sin decir palabra, me abrió para que bajara.
-     
¿Qué hacemos Joe? – le pregunté.
-     
Solo vamos a caminar por la playa… - respondió, haciéndose el misterioso.

Lo cierto es que yo no estaba vestida como para caminar por la playa en la noche. Tenía puesto un vestido negro corto y unos tacos bastante altos, pero decidí sacármelos y llevarlos en la mano. Mucho mejor así. Aunque hacía frío, la noche era realmente hermosa… había una luna gigante que alumbraba todo. Me di cuenta que no éramos los únicos que habían salido a caminar.

Lo primero que hizo Joe fue ponerme su saco, y yo no me resistí, entonces él me tomó de la mano. Se pueden imaginar que el corazón se me desbocaba a cada paso que dábamos. Caminamos un largo rato, un rato hablando, riendo, pero también callados por instantes, solo escuchando el ruido del mar y mirando las luces de la enorme ciudad que se alzaba a nuestro costado. En un momento, Joe se sentó despreocupado sobre la arena y me indicó que me sentara a su lado. Yo no me hice más problemas por mi vestido y me tiré a su lado. Él sacó su iphone e hizo algo que quedará grabado en mi memoria para siempre.
-     
Sé que esto no es muy romántico que digamos… pero quiero dedicarte algo… - entonces, tocó algo en su teléfono y empezó a sonar la canción Just The Way you Are, de Bruno Mars.

Yo me quedé pasmada, incrédula, sintiendo que esa no era yo, que eso no me podía estar pasando a mí… mientras él cantaba mirándome. No podía ser, tenía un remolino de sentimientos en mi interior que me es muy difícil de explicar ahora mismo. Me lo quedé mirando, con una sonrisa estúpida en mi cara, sintiendo como se me empañaban los ojos y comenzaban a caer las lágrimas. En un instante, el iphone estaba en la arena, con la canción todavía sonando y Joe estaba pegado a mí, besándome como nunca lo había hecho.