23 de enero de 2011

Capítulo 12

Entramos siguiéndola. Joe me miro sonriendo, seguramente notando mis nervios. Llegamos a la cocina, donde ya se filtraba algo de luz solar. Mamá se dio vuelta, y dirigiéndose a mí, dijo que mi padre ya venía.

Yo no sabía que decir. Mi madre miraba a Joe, y él me miraba a mí.
-     Siéntense por favor – nos dijo - ¿Quieren algo para tomar?.

Joe entendió, lo que me sorprendió, y separó una silla de la mesa para que me sentara. Yo lo miré, asombrada,  y me senté. Él se puso a mi lado. Mi mamá seguía apoyada en la mesada.

-     Joe no habla español ma, y tiene que decirles algo, así que cuando venga papá hablaremos. – mi padre hablaba inglés tan bien como yo, por eso debíamos esperarlo. Mi madre era  un desastre en el idioma.
-     Esta bien, ya viene. Pero después quiero que me cuentes todo, todo, todo – me guiño el ojo, como si Joe no la hubiera visto!.

No tuve tiempo de responderle, porque escuchamos pasos y enseguida entró mi padre, ya totalmente vestido. Joe se puso rápidamente de pie, y yo me acerqué a saludarlo.
-     Hija! Qué sorpresa! Un Domingo tan temprano –dijo mientras me abrazaba – ¿Cómo te fue ayer en el concierto?. Y yo que creía que ibas a dormir hasta tarde hoy!.
-     Bien papá bien, ahora te explico – Joe se había acercado un poco, y nos miraba expectante – Tengo que presentarte a alguien –mi padre se lo quedó mirando, y supe que también lo había reconocido como uno de mis ídolos, aunque probablemente no supiera el nombre.
-     Hola, mucho gusto Alejandro. Mi nombre es Joe Jonas – dijo repitiendo las pocas palabras que sabía.
-     Qué tal Joe – se dieron la mano y luego se hizo el silencio. Mi padre me miraba fijamente.

La escena no podía ser más cómica: Mi papá mirándome fijamente, como esperando explicaciones, Joe mirando a mi padre y yo, con la vista clavada en la pared. Mamá a su vez nos miraba a todos desde la otra punta de la cocina.

-     Este, eh, papá, Joe no sabe español, así que vas a tener que manejarte en inglés con él, ok?. Vinimos – y enfatizé el plural para que les quedara claro – porque tenemos que decirles que voy a hacer un viaje.
-     ¿Un viaje? ¿Ahora? ¿Con él? – preguntó casi horrorizada mi madre. No podía ser de otra manera, la idea no le gustaba desde el principio- Emma, estas en el medio de las clases, no podes largar los estudios ahora, y menos faltando tan poco para los parciales!.
-     Mamá, yo también creo que es una locura. Pero nunca estuve más convencida de hacer algo así – puse  mi mejor cara de pobrecita – lo amo, –miré a Joe - lo sabés, lo supiste desde que compré la primera revista sobre ellos. Y ahora está acá, es real, no es una foto… y se fijó en tu hija má, en tu hija papá –agregué, mirando a mi padre - vale la pena.

La cara de Joe casi parecía divertida. No entendía nada de nada, y se nos había quedado mirando esperando a que yo le dé el pie para entrar en la conversación… que nunca llegó, así que después de estas palabras tan tensas se metió él mismo. Por supuesto hablando solo para que mi padre y yo entendiéramos.

Yo me quedé callada, mientras Joe le explicaba todo a papá con amables palabras, a veces incluso disculpándose. Le contó absolutamente todo, desde el meet & greet hasta nuestro paseo nocturno y sus planes para que yo me fuera con él una semana… o toda  una vida. Habló sobre lo que sentía por mí y también respondió las pocas preguntas que le hizo mi padre. Cada vez lo notaba más convencido.

Noté cuando mamá me abrazó por la espalda, sin decir palabra, pero continué mirándolo, embelesada. Joseph Adam Jonas estaba sentado en una silla de mi casa. Hablando con papá. Osea, sí, de verdad estaba sucediendo. Y él era tan perfecto: no solo era hermoso, sino que estaba tan bien educado, que incluso a papá lo convencía de cualquier cosa con solo abrir la boca. Ahora el sol ya había salido y una cálida luz dorada iluminaba el ambiente… un rayo daba sobre las mejillas de mi chico – si es que lo podía llamar así! – remarcando más las perfectas líneas de su rostro. Mi madre notó mi estado baboso y rió bajito con complicidad, como solo las madres pueden reírse. Ella sabía que mi más profundo sueño se estaba haciendo realidad. Y pude sentir cuando cambió de opinión sobre la idea, que al principio no le gustaba nada.

Ahí fue cuando supe que de verdad me iba a ir con Joe.

21 de enero de 2011

Capítulo 11

La casa quedaba en un bonito barrio de la ciudad, y por suerte, no tardamos tanto en llegar. Yo había vivido allí toda mi vida, hasta hacía pocos meses, cuando me había mudado a mi propio departamento.

Durante el trayecto, le enseñé a Joe algunas frases en español para no quedar mal frente a mis padres… Me causaba muchísima gracia su raro acento al tratar de hablar en mi idioma. Sus intentos dieron por resultado que aprendiera a  decir bastante bien ‘Hola, mucho gusto’, ‘Mi nombre es Joe Jonas’,  ‘Muchas gracias’ y el nombre de mis padres: María  y Alejandro.

Bajamos riendo de la camioneta, que se quedó estacionada allí mismo. El sol todavía no salía, pero todo se había teñido de ese extraño color que toman las cosas al amanecer. Él estaba observando la calle –totalmente vacía- y su mirada iba y venía desde las grandes casas a los altos árboles. No entendía por qué miraba tanto, pero supuse que era para recordarlo todo, o para compararlo con los vecindarios en su país… o bueno, no tenía idea.

‘Joe, come here, this is my old house’ Lo llamé, al notarlo tan distraído. Nos paramos juntos frente a la puerta y toqué timbre. Nadie contestaba, pero eso era obvio, siendo tan temprano… seguramente estarían dormidos. Había olvidado por completo esa cuestión, era Domingo al amanecer, ¿Quién iba a estar despierto a esa hora?. A Joe tampoco se le había ocurrido, pero sin embargo, él mismo tocó timbre nuevamente. Nadie. Me maldije por no tener la copia de las llaves conmigo.

Me había empezado a desesperar, y Joe solo me dijo que usara mi celular, así que eso hice. A los cuatro timbres, una voz familiar me atendió… sonaba realmente dormida.

-     Hola –dijo la voz sin ganas.
-     Hola mamá soy yo, estoy en la puerta. Abrime que estoy acá hace rato y vengo con alguien.
-     Eh, hola hija, ¿qué haces tan temprano? – mi madre sonaba sorprendida y evidentemente, se había despabilado – Ya te abro, ¿con quién estás?, ¿cómo te fue ayer en el concierto?.
-     Vení a abrirme mamá por favor – dije impaciente, y corté.

Joe se me quedó mirando, mientras yo pensaba que iba a ser la primera vez que llevaba a un chico a casa. Mis pocas relaciones anteriores no habían sido lo suficientemente serias como para presentar a mi familia. ‘Esto va a ser gracioso’ pensé, mientras escuchaba el ruido de las llaves del otro lado de la puerta.

Mi mamá apareció llevando su clásica bata y el pelo peinado a las apuradas.

-     Hola nena…–saludó, pero se quedó en silencio al ver con quién había venido. Pude ver como pensaba y luego como comprendía de quien se trataba. Tenía que saberlo… lo había visto en los tantos posters que decoraban mi habitación en esa misma casa. Sus ojos se movieron hacia mí, mirando sin entender, y luego de nuevo a él. Todo esto ocurrió en apenas segundos. - …
Pero Joe se le adelantó, y en su raro español dijo:
-     Hola, mucho gusto María. –puso una sonrisa hermosa que me hizo quedarme mirándolo, él continuó –Mi nombre es Joe Jonas. – y le tendió la mano.
-     Ehh… hola –respondió mi madre estrechándole la mano, todavía anonada. Me lanzó una mirada de incredulidad. –Un gusto, pasen.

19 de enero de 2011

Capítulo 10

Cuando por fin nos separamos, me di cuenta de cómo se habían dado vuelta las cosas. Es decir, comprendí que ya tenía una preferencia de entre los tres; esto era distinto, era más intenso, más profundo. No era el simple amor de fanática. Estaba enamorada, y aparentemente, él también de mí.

Sin hablar, Joe me tomó por la cintura y seguimos caminando, como si nunca nos hubiéramos detenido. Ese contacto se sentía tan bien que supe, con certeza, que al despedirnos sufriría. Pero no me detuve a pensar en eso, aunque era algo que me preocupaba: no sabía cuánto tiempo había pasado ni cuanto faltaba para que viniera a buscarnos la camioneta. Además, tenía entendido que su avión se iba esa misma mañana, y qué haría yo entonces, era una buena pregunta.

Hasta que me animé, y más nerviosa incluso que antes le pregunté:

-     -   ¿Y ahora qué? – lo miré de reojo, él sonrió.
-     -   Pensé que lo supondrías. Te llevo conmigo – y a pesar de mi silencio, continuó – Emma, sabes que hoy, bueno, ayer fue el último día del tour, ahora volvemos a casa… y vas a venir, si queres, por supuesto.
Yo seguí sin hablar, porque por un lado me parecía una completa idiotez lo que me estaba diciendo, pero por otro, y muy en el fondo sabía que me iría con él. Me tentaba demasiado la oportunidad, y aparte quería correr el riesgo, hacer algo sin sentido, cambiar mi vida.
-     -   Ya tengo todo pensado. – Me dedicó una mirada misteriosa – Incluso hablé con mi padre más temprano y le comenté todo esto, y le dije que lo más probable es que estuviera enamorado. Por supuesto que le pareció una locura, pero ya cometí tantas que está algo acostumbrado. Pero me entendió, Emma, me entendió. Y esta noche pude confirmar que no me equivoqué en el meet & greet, que hice bien en pedirte que nos encontráramos, que de verdad te quiero al lado mío. Gracias a Dios que sabes inglés. – se rió, pero esta vez lo acompañé con las carcajadas.

Así que me lo decía enserio. De verdad quería que me fuera con él. De repente, me imaginé siendo perseguida por los paparazis, en una ciudad muy diferente a la mía… después rodeada de famosos en una entrega de premios, despertándome cada mañana al lado de Joe, cenando con la familia Jonas… Dejando una vida atrás para comenzar una totalmente distinta. Eso mismo era lo que me estaba proponiendo. Supuse que el destino quería esto, pero lo cierto es que yo también lo quería.

-     -    Sabes que esto es como el sueño de mi vida hecho realidad ¿no?, el sueño de cualquier fan. Y que hasta ayer a la mañana me volvía loca por tener una foto con ustedes o simplemente un autógrafo, y ahora estoy por fugarme con un Jonas. – Sonreí por lo cierto de mis palabras – Esto es tan loco que ni yo me lo creo Joe, pero me diste el mejor beso de mi vida, y eso fue tan real que nadie puede negarlo…
-     -  Emma, quiero que sepas que no te estoy obligando a quedarte conmigo, que esto sería un cambio permanente y justamente por eso quiero que lo pienses. Lo que te quería proponer era lo siguiente: Viajas ahora con nosotros, y te quedas una semana para ver, si optás por vivir conmigo, volvemos aquí y hacemos lo que sea necesario. Si decidís lo contrario, bueno… volves y cada uno sigue con su vida. –La expresión de su cara demostró que la segunda opción no le convencía en absoluto. Y a mí tampoco.

Noté que estábamos volviendo, ya que seguramente nuestras dos horas habían terminado hacía rato. La sensación que tenía antes de ‘final de cuento de hadas’ se esfumó por completo  al tenerlo tan cerca y tan real como era.

-     - Solamente hay un problema Joe –dije con amargura al recordarlo.
-     - No me digas que no tenes tu pasaporte al día por favor.
-     -  No, no, eso esta todo bien, tengo mi pasaporte y mi visa actualizadas… El problema es un poquito mayor: mis padres.

Lanzó una carcajada, pero no pareció preocuparse en absoluto.

-     -    No habrás pensado que nos íbamos a ir sin avisarles, ¿verdad?. No me parece correcto, y menos yéndote al extranjero con el cantante de tus sueños. Sé que sos mayor de edad, pero igualmente se preocuparían muchísimo si no apareces por una semana. Así que vamos a ir ahora. – Me miró, esperando mi reacción. Estabamos llegando a donde estaba estacionada la camioneta, y él me abría la puerta. –Ahora le vas a decir al chofer la dirección de tus padres, y antes de ir al hotel les iremos a hablar.
-     -   Cada vez estoy más segura de que estás loco. – le dije, pero inmediatamente le indiqué al chofer la dirección. Y allá fuimos, a las 5 de la mañana de un Domingo, a comentarle a mis padres que me estaba yendo esa misma mañana en un avión con los Jonas Brothers.

17 de enero de 2011

Capítulo 9

Sus carcajadas terminaron de repente en cuanto me vió: me había quedado parada en el mismo sitio, con una mezcla de sensaciones, que evidentemente se mostraban  en mi cara, enojo, incredulidad, dolor… Es que no entendía nada de nada. Entonces, la sonrisa se borró de su cara y se quedó serio, con una expresión que yo no llegaba a comprender. Comenzó a hablarme con la cabeza gacha, como arrepintiéndose, o con miedo, o… bueno, no sabía bien que quería decir. La verdad es que entender a Joe era muy complicado en esos momentos.

‘Lo lamento Emma, es solo que… es solo que esto es patetico’ levantó los ojos con picardía, y al ver mi cara nuevamente, se apresuró a completar lo que estaba diciendo. ‘Es decir, te conozco hace unas horas, pero puedo decir con toda seguridad que estoy irracionalmente enamorado de ti’. Sonrió y continuó ‘¿Crees en el amor a primera vista?. Nunca sentí algo así, lo digo enserio, desde que te ví ayer en el meet & greet, no puedo dejar de acordarme de tu cara todo el tiempo. Mis hermanos me soportaron todo el día, pero ninguno creía que vendrías por la noche. Pero aquí estas. Por Dios Emma, no puedo más, sé que esto es una locura y seguramente crees que esta es la típica escena de una película, pero nunca estuve más seguro de mis sentimientos. Y es gracioso porque sos una seguidora, para colmo extranjera, y jamás pensé en terminar con una fan, pero maldita sea, voy a pasar el resto de mis días con vos’. Yo todavía estaba procesando todo lo que había dicho, con una lágrima bajando por mi mejilla; cuando él dió dos grandes y rápidos pasos que apenas ví, y llegó a mí buscando mi boca con necesidad. No hubo tiempo de pensar; me besó con pasión, casi salvajemente, y yo le respondí de la misma manera mientras sus manos se enredaban en mi pelo y las mías en el suyo. Joe me atrajo hacia sí hasta que nuestros cuerpos quedaron tan pegados como era posible.

Este beso era totalmente distinto al anterior, nuestros labios se movían rápidamente, incluso con violencia. No era tierno en absoluto, sino brusco. Era otro, una faceta distinta que nunca había pensado conocer. Pero ahí estaba yo, como él había dicho. Una fan, como cualquier otra, que de repente había pasado a ser algo más en la vida de uno de sus ídolos.

Me besó hasta que se nos acabó el aire, y solo entonces me separó un poco. Jadeando, le murmuré ‘You’re totally crazy’…‘I know’ respondió, poniendo esa sonrisa pícara suya que tanto me gustaba. Y buscó mis labios de nuevo.

8 de enero de 2011

Capítulo 8

No fui capaz de respirar ni de darle una respuesta, aunque esta era obvia. Él interpretó bien mi silencio y se acercó lentamente hacia mí. Con ternura, acunó mi cara entre sus manos, mientras ambos cerrábamos los ojos. Sus labios presionaron suavemente contra los míos y la sensación me transportó  a un mundo donde nada más era real… solo ese momento, solo nosotros, solo Joe y yo.

Me besó lentamente, con suavidad, como nadie  me había besado antes. El moviento de sus labios contra los mios me relajaba, me hacia volar. No quería que terminara nunca, era perfecto, era ese el momento que había esperado toda mi vida… y era mucho mejor de como lo había soñado.

Luego, con dulzura, Joe se separó apenas unos centímetros de mí y se quedó mirándome fijamente por lo que me pareció una eternidad. Me perdí nuevamente en la profundidad de sus ojos, incapaz de emitir palabra alguna. Es que lo cierto era que no había palabras para describir lo que acababa de vivir. Recuerdo que lo único que llegué a pensar fue ‘Por Dios, besé a Joe Jonas’, y solo después, caí en la cuenta.

Estaba tan absorta contemplándolo que me sobresalté cuando él se separó unos metros, incapaz de contener la ¿risa??. Sí, indudablemente se estaba riendo, y cada vez más fuerte. Reía histéricamente, como si le hubieran contado un buen chiste. Me quedé de piedra. ¿Era todo aquello una broma, como había pensado en un comienzo?, ¿por qué se reía?, ¿se estaría riendo de mí?. Mil preguntas martillaban en mi cabeza, mientras se me transformaba la cara. ¿Qué le pasaba a Joe?.

6 de enero de 2011

Capítulo 7

Cuando la camioneta se detuvo, Joe se apresuró a bajar primero para abrirme la puerta. Mientras yo salía, habló con el chofer y le pidió que volviera al menos dos horas más tarde. Entonces la camioneta se fue y nos quedamos solos… me preguntaba porque no estaba allí el tipo de la seguridad, pero no quise decirlo, me gustaba así.

Enseguida empezamos a caminar por uno de los senderos del parque, yo no sabía muy bien de qué hablar, pero por suerte Joe no tenía ese problema e inmediatamente comenzó a hacerme preguntas sobre mi vida, mi familia, mis amigos y otras cosas. Yo tenía millones de cuestiones que quería saber, pero me contuve bastante.

Había pasado un rato (y seguíamos dando vueltas!) cuando él me dijo que era mi turno. ‘I’m sure you wanna know something about me. Those magazines you read don’t tell everything’ me espetó. Me puse roja. Había tanto que quería saber… comenzando por el hecho que me ponía nerviosa y que aún no sabía, ¿qué quería Joe de mí?. Él notó mi inseguridad y sonrió un poco, ‘I’m not a vampire, come on, I won’t eat you’, yo reí por lo bajo y pensé que  en eso no me habían mentido las revistas, hablar con él era  fácil y tenía algunas salidas muy divertidas.

Entonces me animé y las palabras salieron solas, hasta que la conversación se volvió tan natural como hablar con mi mejor amiga. Su mirada se clavaba en mí cuando le preguntaba algo, pero ya no era intimidante, sino cariñosa… sí, esa era la palabra. Dimos vueltas y más vueltas en el desierto parque bajo la luz de la luna; era una noche realmente hermosa, no hacía frío ni corría el viento. Yo estaba muy pendiente de nuestras dos horas, tenía la sensación de que después, se terminaría el cuento de hadas y yo volvería a mi casa como si todo eso hubiera sucedido en mi imaginación.

Fueron pasando los minutos mientras yo me iba enterando de cosas que ni el más obstinado paparazzi sabía. Joe me habló como si me conociera de toda la vida: charlamos incluso de sus ex novias, pero no quise preguntar la causa de su ruptura con Ashley ni hacer que se acordara de ella… no en ese preciso momento.

Seguimos caminando cuando él se sentó en un banco debajo de un árbol. Yo me senté a su lado y miré su cara, me devolvió la mirada un instante, pero luego la apartó. Lo noté indeciso, como si no se animara a decir algo o tuviera vergüenza, lo que me pareció raro. Luego se levantó de un salto y lo seguí, él tenía la mirada fija en el suelo, pero no habíamos dado tres pasos cuando se detuvo con brusquedad y quedamos frente a frente, entonces levantó los ojos hacia mí. Me miró fijamente por unos largos segundos mientras yo me perdía en la belleza de sus facciones y mi corazón se aceleraba a un ritmo increíble.

‘Can I kiss you?’, murmuró. Y mi corazón explotó.


3 de enero de 2011

Capítulo 6

Noté que eran tres personas las que se acercaban a la puerta, pero todavía no podía decir quienes eran. Entonces me paré y me acerqué unos pasos a los grandes ventanales para ver mejor.

Y con un vuelco de mi corazón, lo ví.

Joe Jonas vestía unos jeans con zapatillas Nike y arriba, una remera suelta de color gris, tan hermoso como siempre. Salía por la puerta rodeado de dos hombres que no reconocí: uno parecía de la seguridad, ya que era enorme, y el otro, era un señor bastante más petiso vestido de negro. Me acerqué a ellos, y entonces, él me vió. Podría jurar que su cara se iluminó en ese momento.

‘Hi!’ me gritó, viniendo hacía mí. ‘I thought you wouldn’t come’.
Yo estaba teniendo problemas para respirar, como en el meet & greet, así que no pude ni siquiera contestarle. Pero él siguió hablando: me pidió disculpas por haber tardado y enseguida me agarró por la espalda – me puse todavía más nerviosa ante su contacto - y me llevó con él siguiendo al hombre petiso.
Caminamos unos metros hasta una camioneta negra. Joe me abrió la puerta y me dejó subir a mí primera, él se acomodó a mi lado, pero sin estar pegado. El señor al que habíamos seguido era evidentemente el chofer, y era de mi país, porque hablaba español. Puso en marcha el vehículo y en eso, Joe me pidió si podía decirle el nombre de algún parque adonde ir, porque él no conocía la ciudad para indicarle. Le dije al chofer el nombre de un paseo al aire libre que no quedaba muy lejos de allí, mientras sentía la atenta mirada del increíble chico que se encontraba a mi lado.
‘Don’t speak’, me pidió, mientras íbamos hacia el parque. Me lo quedé mirando, sin entender, pero no dije nada. Lo que sentía en ese momento era una mezcla de cosas que no se pueden explicar con palabras. ¿Qué hacía yo en un auto con Joe Jonas, si hacía menos de cinco horas lo había visto haciendo delirar a miles de chicas?. De nuevo, las preguntas me carcomían. Me pregunté que estaría haciendo Karen… seguramente mirando los videos del recital y llorando, sin ni siquiera soñar lo que me estaba pasando a mí.  

Capítulo 5

Él había dicho ‘tarde’, cuando ya no hubiera más fans. Así que me perfumé, agarré mi cartera y salí. No me gustaba caminar sola por la calle a esa hora, pero como apenas me separaban del hotel unas cinco cuadras me arriesgué.

Suponía que no iba a estar ahí cuando llegara, y no me equivoqué, pero tampoco me descontrolé… e intenté calmar mis nervios. Me senté cerca de la entrada, sobre el borde de un cantero con flores. No había fans, por suerte, pero habían quedado las vallas y muchos de sus carteles tirados. Fueron pasando los minutos, y pasaban, y pasaban… pero nadie bajaba. Solo entraron un par de personas, que se quedaban mirándome al pasar.

Comenzé a preguntarme que hacía ahí, en medio de la noche, esperando nada más y nada menos que a Joseph Adam Jonas, cada vez más preocupada por mi salud mental ¿habría sido todo un sueño mío?. Cuando saqué mi celular para ver la hora, me di cuenta de que ya eran las 2.15 de la mañana. ‘Espero 10 minutos más y si no viene, me voy’ me decía a mí misma, pero muy en el fondo sabía que no me quería ir en absoluto.

Me había empezado a desesperar, y mis ojos se llenaron de lágrimas lamentándome por lo tonta que había sido al pensar que alguien como él me pudiera mirar a mí. Y como me lo había creído!. Pero en eso, ví movimiento en el lobby del hotel. Sin duda, alguien salía del ascensor.

Capítulo 4

Cuando los vi ahí arriba, tan cerca de mí, me sentí incluso mejor que en el meet & greet. Verlos tocando era algo totalmente increíble, y la adrenalina que corría por mis venas me hizo olvidar completamente de todo lo demás, incluso de la gente que me apretaba a mí alrededor. La verdad, es que no me acuerdo mucho del concierto, por alguna misteriosa razón solo sé que canté, grité y la pase mejor que en toda mi vida. Joe había lanzado unas miradas hacia donde me encontraba, pero supuse que no me había visto entre las demás.

Después de lo que parecieron apenas 5 minutos, ellos presentaron a la banda y se despidieron cantando Burnin Up, como siempre. Los perdimos de vista y se apagaron las luces, y ahí exploté: no podía dejar de llorar, realmente no podía… y ahí caí en la cuenta de lo que me estaba pasando.

Entre tanta emoción, salí del estadio con mi amiga (que estaba tan descontrolada como yo) y después de un rato, ella me invitó a comer algo rápido en un McDonalds que quedaba cerca. Pero le mentí diciéndole que había quedado para ir a comer con mi familia en la casa de mis padres, así que nos despedimos y me tomé un taxi hasta mi departamento.

Lo bueno de vivir sola es que nadie te dice que hacer y que no, y una se puede manejar totalmente sola, por eso me había mudado hace unos meses.
Lo primero que hice al llegar, fue mirar la hora: 23.30, me había decidido, iba a ir… y que fuera lo que fuera. Me miré al espejo y lo que ví me asustó, así que me di una ducha y al salir me sequé y arreglé el pelo. La suerte es que lo tengo lacio, así que no necesité planchármelo. Debo decir que mi pelo es la envidia de mis amigas, lacio, largo y de un castaño claro que no llega a rubio. Luego llegó la parte complicada: la ropa. Que ponerme para una ¿¿cita?? con una estrella de rock que hace horas había convocado a 60.000 personas en un recital, la verdad es que no tenía la respuesta. Revisé varias veces buscando en mi placard algo que no llamara tanto la atención y que tampoco fuera lo que me ponía todos los días. Perdí muchísimo tiempo, pero me decidí por un delicado vestido blanco, corto, bien de verano con un saquito y mis gladiadoras favoritas. Supuse que estaba bien, así que pasé a maquillarme, aunque tampoco quería excederme. Me pinté igual que lo había hecho esa mañana y miré de nuevo la hora: era ya la 1 de la mañana.

Capítulo 3

Me dí la vuelta y ahí estaba él… llegué a ver las caras de Nick y Kevin, que no podían creer lo que estaba haciendo Joe.
Se acercó a mí mientras mi corazón latía demasiado rápido, y me dijo en voz baja y en su rápido inglés ‘Te veo hoy bien tarde, cuando ya no haya fans en la puerta del hotel, no hay tiempo para explicaciones. No le digas a nadie’. Me lo quedé mirando como atontada, y él solo me lanzó una mirada y susurró ‘Come’ antes de dar la vuelta nuevamente y alejarse junto a Kevin y Nick.

Yo estaba en total estado de shock, salí de nuevo al calor sofocante de la calle sin poder sacarme las palabras de Joe de la cabeza. ¿Era real o simplemente un sueño?. Dí un par de vueltas sin poder creerlo, yo estaba llena de dudas… es decir, ¿sería una broma que le hacía a todas sus fans?, o en todo caso ¿Por qué yo, una chica desconocida, de un país lejano que ni siquiera hablaba su mismo idioma?. Está bien que él había cortado hace pocas semanas con Ashley Greene, pero ¿por qué prestarme atención a mi?. Seguía pensando en todo esto hasta que me dí cuenta de la hora que era! Tenía que encontrarme con mi amiga para entrar juntas al estadio, ella tenía las entradas.  La gente ya llenaba las varias cuadras que rodeaban el lugar, así que me costó bastante encontrar a Karen entre la  multitud. Cuando la ví, se acercó a mi gritando ‘LOS CONOCISTE?!, CONTAME TODO YA!’. La abrazé y me largué a llorar sin poder contenerme. Le costó bastante calmarme, mientras nos poníamos en la larga cola para entrar, le conté todo menos los detalles de Joe.

Entramos, nos ubicamos –estábamos tan cerca del escenario! - y por un momento logré olvidarme de todo el asunto. El estar rodeada de miles de fans me producía una sensación única… Fueron pasando las pocas horas que quedaban hasta que terminó el último telonero y las luces del enorme estadio se apagaron y solo quedamos nosotras y ellos, entre montones de flashes.

Capítulo 2

Di unos temblorosos pasos, respirando entrecortadamente… hasta que detrás de esa tela negra los ví: Mucho más perfectos que en fotos, Kevin me esperaba sonriente y con los brazos abiertos, Nick, serio pero mirándome fijamente… y Joe ¿alguien me podría explicar que significaba esa mirada?. Corrí los ojos inmediatamente, y me dirigí hacia Kevin, pero podía sentir sus ojos en mi espalda… No estaba loca!. Yo no tenía ninguna preferencia, es decir, los tres me encantaban por igual y no me ponía celosa de sus novias o su esposa (en el caso de Kevin) como muchas otras fans, así que los abrazé uno por uno y ellos me respondieron de la misma manera… pero cuando llegué a Joe ¿era mi imaginación o tardó más en soltarme?.  En seguida, él mismo me preguntó mi nombre – y noté que Nick y Kevin se lo quedaban mirando- Emma, le respondí.

Pero me siguió hablando! ‘Are you excited?’ ‘Are you coming tonight?’ ‘Did you bring me a present?’ dijo riendo, ante el asombro de sus hermanos. Le contesté todo con mi mejor inglés y luego me aparté y les dí  a los tres mi modesto regalo. Llegó el momento de la foto y, crease o no, Joe me agarró primero, antes de que yo pudiera acomodarme y me apretó contra él, mientras Nick me sostenía del otro lado. Yo estaba tan sorprendida, que solo llegué a lanzarles un ‘I love you guys’ antes de irme. Pero, no había dado tres pasos que escuché un ‘Hey!’ detrás de mí, y mis oídos no me engañaban, era la voz de Joe.

Capítulo 1

Ese día me levante más temprano que de costumbre, es que los nervios no me dejaban dormir y me había pasado toda la noche dando vueltas en la cama. Por fin había llegado… Había esperado este momento por meses, por años. Hoy, iba a conocer  a los Jonas Brothers y a ver un concierto de ellos en primera fila.

Yo no soy un fan como todas las demás… Es decir, con mis 21 años, la mayoría de mis amigos me dice que ya estoy un poco crecida para su música; pero lo que ellos me hacen sentir, sobrepasa todo lo demás. Bueno, volviendo al mi día…  esa mañana una amiga me había invitado a ir al hotel donde los Jonas se alojaban, pero lo cierto es que todo eso de amontonarnos alrededor de las vallas me parecía algo totalmente sin sentido, incluso sabiendo que el hotel quedaba a pocas cuadras de mi departamento.

Me había ganado el meet & greet gracias a un concurso de radio, en el que tuve toda la suerte que no había tenido en mi vida. La hora señalada para acreditarnos en la puerta del estadio era a las 13.30, así que salí con tiempo y me tomé un taxi para llegar hasta allá. Las suertudas como yo, ya hacían fila y al parecer yo era la última, ya que nadie más llegó después… me puse detrás de una chica que evidentemente tenía una crisis nerviosa .  Los minutos no se me pasaban más, y para colmo hacía tanto calor que se me había empezado a correr el maquillaje que tanto tiempo me había llevado. La espera era terrible… hasta que las chicas de más adelante empezaron a pasar a conocerlos; ellos estaban detrás de una cortina de la enorme carpa en la que todas nos encontrábamos.

Se acercaba el momento, solo quedaban tres… dos… y luego solo la chica de adelante mío, que pasó llorando. Yo estaba tratando de controlarme, pero en ese momento ya me era imposible: se me vinieron a la cabeza todos los hermosos recuerdos que gracias a ellos tenía, como el anterior concierto en mi país. Se me llenaron los ojos de lágrimas, y en eso, la señora de control me dijo que era mi turno.