Entramos siguiéndola. Joe me miro sonriendo, seguramente notando mis nervios. Llegamos a la cocina, donde ya se filtraba algo de luz solar. Mamá se dio vuelta, y dirigiéndose a mí, dijo que mi padre ya venía.
Yo no sabía que decir. Mi madre miraba a Joe, y él me miraba a mí.
- Siéntense por favor – nos dijo - ¿Quieren algo para tomar?.
Joe entendió, lo que me sorprendió, y separó una silla de la mesa para que me sentara. Yo lo miré, asombrada, y me senté. Él se puso a mi lado. Mi mamá seguía apoyada en la mesada.
- Joe no habla español ma, y tiene que decirles algo, así que cuando venga papá hablaremos. – mi padre hablaba inglés tan bien como yo, por eso debíamos esperarlo. Mi madre era un desastre en el idioma.
- Esta bien, ya viene. Pero después quiero que me cuentes todo, todo, todo – me guiño el ojo, como si Joe no la hubiera visto!.
No tuve tiempo de responderle, porque escuchamos pasos y enseguida entró mi padre, ya totalmente vestido. Joe se puso rápidamente de pie, y yo me acerqué a saludarlo.
- Bien papá bien, ahora te explico – Joe se había acercado un poco, y nos miraba expectante – Tengo que presentarte a alguien –mi padre se lo quedó mirando, y supe que también lo había reconocido como uno de mis ídolos, aunque probablemente no supiera el nombre.
- Hola, mucho gusto Alejandro. Mi nombre es Joe Jonas – dijo repitiendo las pocas palabras que sabía.
- Qué tal Joe – se dieron la mano y luego se hizo el silencio. Mi padre me miraba fijamente.
La escena no podía ser más cómica: Mi papá mirándome fijamente, como esperando explicaciones, Joe mirando a mi padre y yo, con la vista clavada en la pared. Mamá a su vez nos miraba a todos desde la otra punta de la cocina.
- Este, eh, papá, Joe no sabe español, así que vas a tener que manejarte en inglés con él, ok?. Vinimos – y enfatizé el plural para que les quedara claro – porque tenemos que decirles que voy a hacer un viaje.
- ¿Un viaje? ¿Ahora? ¿Con él? – preguntó casi horrorizada mi madre. No podía ser de otra manera, la idea no le gustaba desde el principio- Emma, estas en el medio de las clases, no podes largar los estudios ahora, y menos faltando tan poco para los parciales!.
- Mamá, yo también creo que es una locura. Pero nunca estuve más convencida de hacer algo así – puse mi mejor cara de pobrecita – lo amo, –miré a Joe - lo sabés, lo supiste desde que compré la primera revista sobre ellos. Y ahora está acá, es real, no es una foto… y se fijó en tu hija má, en tu hija papá –agregué, mirando a mi padre - vale la pena.
La cara de Joe casi parecía divertida. No entendía nada de nada, y se nos había quedado mirando esperando a que yo le dé el pie para entrar en la conversación… que nunca llegó, así que después de estas palabras tan tensas se metió él mismo. Por supuesto hablando solo para que mi padre y yo entendiéramos.
Yo me quedé callada, mientras Joe le explicaba todo a papá con amables palabras, a veces incluso disculpándose. Le contó absolutamente todo, desde el meet & greet hasta nuestro paseo nocturno y sus planes para que yo me fuera con él una semana… o toda una vida. Habló sobre lo que sentía por mí y también respondió las pocas preguntas que le hizo mi padre. Cada vez lo notaba más convencido.
Noté cuando mamá me abrazó por la espalda, sin decir palabra, pero continué mirándolo, embelesada. Joseph Adam Jonas estaba sentado en una silla de mi casa. Hablando con papá. Osea, sí, de verdad estaba sucediendo. Y él era tan perfecto: no solo era hermoso, sino que estaba tan bien educado, que incluso a papá lo convencía de cualquier cosa con solo abrir la boca. Ahora el sol ya había salido y una cálida luz dorada iluminaba el ambiente… un rayo daba sobre las mejillas de mi chico – si es que lo podía llamar así! – remarcando más las perfectas líneas de su rostro. Mi madre notó mi estado baboso y rió bajito con complicidad, como solo las madres pueden reírse. Ella sabía que mi más profundo sueño se estaba haciendo realidad. Y pude sentir cuando cambió de opinión sobre la idea, que al principio no le gustaba nada.
Ahí fue cuando supe que de verdad me iba a ir con Joe.
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