Él había dicho ‘tarde’, cuando ya no hubiera más fans. Así que me perfumé, agarré mi cartera y salí. No me gustaba caminar sola por la calle a esa hora, pero como apenas me separaban del hotel unas cinco cuadras me arriesgué.
Suponía que no iba a estar ahí cuando llegara, y no me equivoqué, pero tampoco me descontrolé… e intenté calmar mis nervios. Me senté cerca de la entrada, sobre el borde de un cantero con flores. No había fans, por suerte, pero habían quedado las vallas y muchos de sus carteles tirados. Fueron pasando los minutos, y pasaban, y pasaban… pero nadie bajaba. Solo entraron un par de personas, que se quedaban mirándome al pasar.
Comenzé a preguntarme que hacía ahí, en medio de la noche, esperando nada más y nada menos que a Joseph Adam Jonas, cada vez más preocupada por mi salud mental ¿habría sido todo un sueño mío?. Cuando saqué mi celular para ver la hora, me di cuenta de que ya eran las 2.15 de la mañana. ‘Espero 10 minutos más y si no viene, me voy’ me decía a mí misma, pero muy en el fondo sabía que no me quería ir en absoluto.
Me había empezado a desesperar, y mis ojos se llenaron de lágrimas lamentándome por lo tonta que había sido al pensar que alguien como él me pudiera mirar a mí. Y como me lo había creído!. Pero en eso, ví movimiento en el lobby del hotel. Sin duda, alguien salía del ascensor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario