Finalmente, realicé mi viaje que solo duró un par de días. Creo que no es necesario contar demasiado sobre el mismo, no tiene mucha importancia. Consistió en llenar un par de cajas con mis cosas, mi ropa, y algunos recuerdos que quise llevarme de la casa de mis padres… la casa de mi infancia. Aproveché a visitarlos a ellos, a despedirnos de alguna manera, ya que nada sería igual desde ese momento. Mi madre lloró (como era de esperar), ella siempre había sido muy sensible en lo que a mí respecta, al ser yo hija única. Mi padre no pudo contener la emoción, lo que me sorprendió un poco. Debo decir que tuve unos segundos de duda en ese momento, es decir, estaba dejando toda mi vida atrás… absolutamente toda mi vida, todos mis recuerdos, no era cosa fácil. Pero como dije, solo fueron unos segundos de duda, ya que de otra manera no estaría contando esta historia.
Al segundo día, fui caminando a casa de mi mejor amiga, Karen. Pero luego me di cuenta de que no había sido buena idea, porque me crucé con adolescentes que me miraron, hablando entre ellas… sin duda alguna me habían reconocido. Eso no fue lo peor, sino que una cuadra antes de llegar a lo de Karen, dos chicas de unos 15 años me vieron y gritaron cosas como ‘Joe es mío!’ ‘Es nuestro, zorra’, mientras yo apuraba el paso y trataba de no llamar más la atención. Era increíble como la internet podía hacerla a una conocida internacionalmente en pocos días… no quería imaginarme las cosas que habían inventado los blogs y esas páginas de famosos sobre mi relación con Joe. Relación… que si vamos al caso, todavía no era formal, ni siquiera para mí. Agradecí que esas chicas no hubieran sido más agresivas, y toqué el timbre ante la puerta tan conocida de mi amiga. Ella sabría que iría, pero sin embargo salió y me dio ese abrazo de oso que había estado esperando por tantos días. La vida de una chica sin una mejor amiga, no está completa; y eso pude saberlo en ese preciso instante de mi vida… a punto de separarnos pude valorar cada minuto en su compañía, cada risa, cada llanto, cada charla habían sido y serían únicos.
Ese día derramamos varias lágrimas, sinceramente, más mías que suyas, pero también reímos y tuve la oportunidad de contarle con detalles mi nueva vida con Joe. Los Jonas me habían dicho que cuando quisiera ver a mi amiga, podía invitarla sin problema que ellos se encargarían de todo, tenían lugar de sobra, así que podría quedarse como una huésped de la familia. Eso la puso muy contenta, porque no quería perder nuestra relación y yo tampoco. Yo sabía que ella estaba algo celosa de mí, muy en el fondo aunque no se le notara, y podía entenderla, ¿quién podría no tener algo de envidia a una chica que había besado a uno de los hombres más famosos y perfectos del mundo?. Me pregunté si Nick no querría una cita con ella y me prometí preguntarle al volver a Estados Unidos… pero eso es otro capítulo que más tarde contaré.
Me ocupé también de mis estudios, que dejaba por ahora, aunque esperaba retomarlos más adelante, de ser posible en Estados Unidos. Sabía que no sería fácil para mí, pero quería completar mi carrera y me convencí de poder lograrlo en algún tiempo.
En fín, fue un viaje como de bisagra… pude separar mi vida en dos partes, una que dejaba atrás con algo de pena, pero otra que comenzaba llena de ilusiones… y por supuesto con Joe Jonas a mi lado.