14 de febrero de 2011

Capítulo 16

Joe se sacó las gafas y yo lo imité. Me miró con sincera alegría a pesar del cansancio evidente.
-     
Ya estás acá Emma! Esto es Los Angeles… - dijo, y con una mano me tocó la mejilla cariñosamente.
-     No puedo creer que de verdad este pasando esto Joe! – le respondí, algo ruborizada - Donde queda tu departamento? Me vas a llevar a conocer la ciudad verdad? .
-     Jajaja, claro que sí, vamos a tener todo el tiempo del mundo ahora. Espero que  elijas quedarte. Mi departamento queda por West Hollywood.
-     Puedo prender la radio?
-     Si, claro!

Toqué un botón de entre los muchos que había y enseguida un sonido ensordecedor nos envolvió. Este chico estaba loco.
-     
No lo bajes, no lo bajes! – gritó riendo, mientras me aturdía una canción de David Guetta.
-     No sabía que te gustaba esta música!
-     Es la radio Emma!

Yo reí, porque tenía razón. Pero el no intentó bajar el volumen, sino que empezó a manejar cantando y moviendo la cabeza, al ritmo de ‘I wanna go crazy’. Era así como me lo había imaginado, así de perfecto, de gracioso… de loco. Me esperaban unas buenas fiestas a su lado.

Yo no pude apreciar demasiado la ciudad, porque ya era noche cerrada, pero el hecho de estar allí ya me había volado la cabeza.
-     
Joe, ¿qué hora es? – le pregunté, porque sabía que la hora de mi reloj estaba totalmente mal.
-     Cinco horas menos que en tu país.

Cambié la hora, y me di cuenta que eran apenas las 8 de la noche. Pero como allí ya casi era invierno, estaba totalmente oscuro.

Unos diez minutos más tarde, llegamos a la zona conocida como West Hollywood, donde vivía Joe. Nos detuvimos delante de una elegante y exclusiva torre de departamentos, y dejamos el Jeep en el estacionamiento subterráneo. Luego bajamos, mientras él me guíaba y entramos directamente al ascensor (que, por cierto, era mil veces mejor que el de mi edificio). Subimos hasta el piso 37 en apenas segundos y salimos a un pequeño pero bien iluminado pasillo, con solo dos enormes puertas de madera. Joe sacó la llave, y entramos por la puerta de la izquierda: el departamento A.

Lo que ví, me dejó literalmente petrificada… tanto que Joe tuvo que darme un empujoncito para que entrara. Era una vista hermosa. El ambiente era realmente grande, con un ventanal que ocupaba toda la pared y dejaba ver una hermosa vista del centro de LA, a lo lejos. Era precioso.
-     
Te gusta? – preguntó él.
-     Es hermoso Joe! Me encanta! – y al decirlo, me dió un impulso de abrazarlo, así que lo hice.

El departamento, se podría decir más bien “casa”,  era  moderno y estaba muy bien decorado. Había un sofá blanco, una pantalla de TV de un tamaño espectacular, y la cocina estaba integrada al ambiente… Yo creo que mi madre hubiera matado por tener una cocina como esa. Era todo de verdad perfecto.

Me pegué más fuerte a Joe y él me dio unos besitos en la cabeza, pero luego buscó mi boca. Ya me estaba mal acostumbrando a tan buenos besos. Ninguno quería separarse, pero tuvimos que hacerlo para tomar aire, y entonces me preguntó si quería comer algo. La verdad es que no tenía nada de hambre… simplemente quería dormir toda la noche, para empezar mi nueva vida al otro día con mucha energía.
Creo que él me leyó los pensamientos, porque me agarró y me mostró el resto del departamento. Un toilette para las visitas (que era más grande que todo mi baño!) , y luego la habitación en suite. No había más cuartos, lo que me sorprendió un poco, solo ese. Una cama King Size llena de almohadones miraba hacia otro gran ventanal, que tenía una vista distinta. El vestidor era impresionante, y ni que hablar del baño!.

Nos quedamos parados allí un momento, y supe lo que Joe me iba a preguntar incluso antes de que abriera la boca.
-     
Esteeeem… ¿quieres dormir en el sofá, o… o conmigo? – su cara se puso de un color rojo intenso, lo que me dio bastante risa.

Yo dudé un momento, porque lo único que quería era dormir a su lado, pero me daba vergüenza decírselo así, ya que todavía no teníamos tanta confianza.
-     
Mmm… ehm Joe, ya sabés lo que te voy a decir jajaajaj … sería más comodo dormir en la cama. – Le largué.
-     Claro que sí Emma – dijo con  una sonrisa extraña.

Y no pude verlo cuando se acercó hacia mí,  me levantó y me tiró en la cama. Solo recuerdo el movimiento de sus labios contra los míos, buscándome con pasión.





   

No hay comentarios:

Publicar un comentario