9 de febrero de 2011

Capítulo 15

El avión ya nos esperaba, y al ser un vuelo privado, despegamos enseguida. Me senté con Joe, yo me quedé del lado de la ventana y miré alejarse mi ciudad, haciéndose cada vez más y más chiquita, con una extraña sensación de melancolía: tal vez nunca volvería a vivir allí. Pero al girarme y verlo a él, me convencí aún más de que lo que estaba haciendo era lo correcto.

Teníamos por delante unas cuantas horas en el aire, así que me dediqué a charlar con los tres hermanos. Los demás nos miraban y de vez en cuando venían y se sentaban con nosotros, pero luego se iban. Mi cuerpo ignoró el cansancio, porque estar con ellos como una igual y poder conocerlos en profundidad evitó que me durmiera. 

Habían pasado ya tres horas de las diez que eran el total del vuelo y nosotros todavía seguíamos hablando. Joe hacía bromas todo el tiempo mientras me contaba cómo sería vivir con él, Nick se mostró muy curioso preguntándome sobre mi vida y Kevin, bueno, él simplemente me tomó como una vieja amiga a la que no veía hace mucho. En un momento pensé que Karen hubiera matado por estar allí, en mi lugar, por al menos cinco minutos. Mi vida había dado un giro de 360 grados en apenas 24 horas sin que yo pudiera entender cómo.

Fue en ese viaje que me hice amiga de Nick y Kevin Jonas. Y bueno, también de Joe, aunque ese caso se podía considerar como algo más que una amistad. Supe desde el primer momento que podría confiar en ellos cuando tuviera algún problema.
Después de un rato, ya no pude disimular más el sueño que tenía. Y realmente, Joe tampoco; Nick se dio cuenta y se llevó a Kevin  (que no paraba de hablar!) a su asiento. Una noche de mal sueño y otra sin ni siquiera acostarme tenían sus consecuencias. De un momento a otro apenas podía mantener los ojos abiertos y agradecí no tener problema para descansar en los aviones con todo el ruido que había. Ya me estaba durmiendo, cuando sentí que Joe me agarraba y me acercaba hacia él, para que estuviera más cómoda. Después cerré los ojos y me borré del mundo por unas horas.

Al despertarme sentí un leve peso y me di cuenta de que la cabeza  de Joe estaba apoyada de una manera muy extraña sobre la mía, profundamente dormido. Sonreí un poco y noté el movimiento que había a nuestro alrededor: todos bajaban sus bolsos de mano y caminaban por el pasillo. Debíamos haber aterrizado, y no me había dado cuenta!. Al mirar por la ventana, confirmé lo que sospechaba: estábamos en el LAX, y era de noche ya. No tenía ni idea de la hora pero no me preocupó.
-     
Wake up you two! – gritó alguien, pero no reconocí quien.

Ahí Joe reaccionó y abrió los ojos medio sobresaltado. Estaba todo despeinado, igual que yo. Seguro estábamos los dos bastante demacrados porque nos miramos por un segundo y nos tentamos de risa, mientras nos levantábamos. Yo me estiré y sin querer  le golpee la cara, lo que provocó más y más risas.

Agarramos los bolsos y él rápidamente buscó algo en el suyo mientras bajábamos del avión, ya vacío. Sacó dos Ray Ban negros, de los que usaba siempre, y me dio un par. ‘Por los paparazzi, vas a tener que aprender a vivir con ellos ahora’ susurró. Yo me quedé helada. ¿Cámaras?  No estaba preparada para eso! Ni siquiera estaba bien arreglada!. Pero debía haberlo supuesto… estarían esperando a los Jonas llegar de su tour. Y tendrían muchos rumores más en cuanto me vieran a mí junto a Joe. Me entró un pánico terrible. Nunca me había enfrentado a ese tipo de cosas, pero me armé de confianza y fui con los tres hermanos y los demás a hacer los trámites, que por suerte, fueron veloces.

Nos despedimos de Nick, Kevin, Papá Jonas y de los otros, y nos fuimos volando a buscar las maletas porque Joe había dejado su auto en una estadía de un parking exclusivo del aeropuerto, para que pudiéramos irnos más rápido.  

Al abrirse las puertas, un mar de flashes se abalanzó sobre nosotros, impidiéndome ver nada por unos segundos. Varias voces gritaban cosas y preguntaban otras. Pude contar al menos cinco fotógrafos y otros dos camarógrafos siguiéndonos por todo el aeropuerto mientras Joe me tomaba del brazo y hacía como que no pasaba nada. Muchos curiosos se quedaban mirándonos y señalándonos. También escuché algunos gritos femeninos… pero veía todo pasar como un remolino detrás de los lentes oscuros.

Caminamos lo más rápido posible teniendo en cuenta que arrastrábamos con nosotros dos pesadas valijas, hasta que al fin, pudimos salir al estacionamiento. Las cámaras no se detuvieron, pero ya estábamos cerca. Caminamos impasibles hasta que Joe se detuvo delante de su enorme camioneta, que yo no había reconocido mientras nos acercábamos. Sacó las llaves, y abrió el baúl, ante una nueva ola de flashes y preguntas. Guardó rápidamente las dos maletas, cerró y me abrió la puerta para que subiera. Yo me apresuré a cerrar y ví que saludó a los paparazzi con un gesto, mientras daba la vuelta y subía a mi lado.

Me miró, sonrió y nos pusimos en marcha. Las cámaras nos fotografiaron por última vez y nos alejamos. Me invadió una oleada de paz cuando salimos por fin del aeropuerto y creo que solo me pareció a mí, pero Joe también se calmó. Me saqué los rayban y lo miré fijamente conducir por aquella enorme autopista… llevándome hacia mi nueva vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario