El lunes, tan odiado, llegó antes de lo previsto. Joe había comprado un boleto de avión solo para mí, porque él no iba a venir conmigo… esa decisión la habíamos tomado con la ayuda de mamá y papá Jonas, que opinaban que sería una locura que su hijo me acompañara, con el escándalo que armaría eso en mi país. A mí por supuesto que la idea no me gustaba, pero tuve que admitir que tenían razón. Además, me iba solo por un par de días y luego sí, tendríamos todo el tiempo del mundo para estar juntos.
La familia Jonas ya se había ocupado de todo el trámite que se tenía que hacer para traer todas mis cosas conmigo; porque yo de esos temas, no tenía idea. Todos eran tan amables y atentos que supe que nunca tendría un problema con ellos. Como no lo había tenido al momento de conocer a Denise, un par de días después de que llegamos. Yo había tenido un miedo absurdo a que no me aceptara o me mirara raro (sepan que a veces me porto como una paranoica, en diferentes situaciones). Pero ella se comportó como creo que lo hizo con todas las anteriores novias de su hijo… debo decir que ya debía ser una costumbre que Joe llevara chicas a casa. Aunque claro, ahora, siendo tan famoso, todo era diferente. La cuestión es que me trató muy bien, y compartimos una agradable cena familiar en la que estaban todos: Ella y su esposo, Kevin y Danielle, Nick (que seguía soltero!), Frankie, Joe y yo. Fue una noche hermosa, porque después de cenar, Joe me llevó a caminar por la playa… y aunque hacía algo de frío, fue mágico. Recuerdo cada instante y se me salen las lágrimas solas, simplemente fue un momento perfecto:
Después de la cena, nos fuimos en el jeep de Joe, y yo pensé que directamente nos íbamos al departamento; pero me equivocaba. Yo todavía no me ubicaba demasiado en Los Angeles, pero no era tan estúpida como para no distinguir que nos dirigíamos a la playa. Él se detuvo y, sin decir palabra, me abrió para que bajara.
-
¿Qué hacemos Joe? – le pregunté.
-
Solo vamos a caminar por la playa… - respondió, haciéndose el misterioso.
Lo cierto es que yo no estaba vestida como para caminar por la playa en la noche. Tenía puesto un vestido negro corto y unos tacos bastante altos, pero decidí sacármelos y llevarlos en la mano. Mucho mejor así. Aunque hacía frío, la noche era realmente hermosa… había una luna gigante que alumbraba todo. Me di cuenta que no éramos los únicos que habían salido a caminar.
Lo primero que hizo Joe fue ponerme su saco, y yo no me resistí, entonces él me tomó de la mano. Se pueden imaginar que el corazón se me desbocaba a cada paso que dábamos. Caminamos un largo rato, un rato hablando, riendo, pero también callados por instantes, solo escuchando el ruido del mar y mirando las luces de la enorme ciudad que se alzaba a nuestro costado. En un momento, Joe se sentó despreocupado sobre la arena y me indicó que me sentara a su lado. Yo no me hice más problemas por mi vestido y me tiré a su lado. Él sacó su iphone e hizo algo que quedará grabado en mi memoria para siempre.
-
Sé que esto no es muy romántico que digamos… pero quiero dedicarte algo… - entonces, tocó algo en su teléfono y empezó a sonar la canción Just The Way you Are, de Bruno Mars.
Yo me quedé pasmada, incrédula, sintiendo que esa no era yo, que eso no me podía estar pasando a mí… mientras él cantaba mirándome. No podía ser, tenía un remolino de sentimientos en mi interior que me es muy difícil de explicar ahora mismo. Me lo quedé mirando, con una sonrisa estúpida en mi cara, sintiendo como se me empañaban los ojos y comenzaban a caer las lágrimas. En un instante, el iphone estaba en la arena, con la canción todavía sonando y Joe estaba pegado a mí, besándome como nunca lo había hecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario